Jesús Franco Manera es un director de cine, actor,
guionista, compositor, productor y montador nacido el
12 de mayo de
1936
en
Madrid (aunque hay fuentes que incorrectamente dicen que
nació en
1930).
Es conocido fundamentalmente por su labor como director. Ha
rodado unas 200 películas y ha declarado que morirá "con la
cámara al hombro". Ha trabajado en multitud de países, como
Francia,
Alemania,
Suiza,
Portugal,
Italia,
Estados Unidos...
Biografía
Interesado por la música desde pequeño, ingresó, tras la
Guerra Civil Española en el conservatorio de Madrid, donde
estudió piano. Acabó sus estudios y se licenció en Derecho, tras
lo cual ingresó en el Instituto de Investigaciones y
Experiencias Cinematográficas (IIEC), donde permaneció dos años,
mientras escribía libros bajo el pseudónimo de David Khunne.
También compaginó sus trabajos como director y actor de teatro
durante esta época.
Viajó a
París,
donde estudió técnicas de dirección y solía pasar el tiempo
viendo películas en la filmoteca de la universidad. A su regreso
a España empezó su carrera como compositor y como ayudante de
dirección, trabajando con directores como
Juan Antonio Bardem,
León Klimovsky,
Luis Saslavsky,
Julio Bracho,
Fernando Soler y
Joaquín Luis Romero Marchent, entre otros. También trabajó
en Ágata Films S.A., como escritor y representante.
Sus primeros trabajos como director dieron como fruto
películas culturales, normalmente documentales de corta duración
sobre diversos temas de la esplendorosa España del pasado.
Pronto aplicó su experiencia y sus conocimientos y así
realizó su primer largometraje: Tenemos 18 años (1959),
pero no fue hasta
1962,
con la famosa Gritos en la noche, cuando consiguió un
cierto éxito. Otras películas de la época son La muerte silba
un blues (1962),
La mano de un hombre muerto (1962)
y Rififí en la ciudad (1963).
Aclamado por los fans del género de terror, que empezó a
cultivar con bastante frecuencia, pronto se convirtió en un
enemigo de la dictadura. Sin embargo, las buenas críticas
recibidas por sus trabajos en aquella época, se materializaron
en ayuda económica para poder continuar con la labor. Se exilió
y continuó trabajando en el extranjero.
No le faltaron productores fuera de España, y no sólo para
sus incursiones en el género de terror, ya que también tocó todo
tipo de géneros: comedia, drama, musical... y posteriormente
incluso el porno. En
1965
trabajó como director de unidad secundario para
Orson Welles en Campanadas a medianoche, con quien
repetiría en los proyectos inacabados La isla del tesoro
y Don Quijote. Pero fue en
1967
cuando se ganó el clamor del público a nivel internacional, con
su película
Necronomicon, que fue presentada en el
festival de Berlín.
Sin embargo, sus películas no siempre eran bien acogidas por
la crítica o el público. De hecho, buena parte de crítica y
público empezó a rechazar y despreciar sus alocadas
ideas. Así, se centró en realizar películas de bajo presupuesto
y con una velocidad asombrosa, llegando a lanzar seis, siete o
incluso más títulos al año, trabajando con infinidad de
productoras en numerosos países, e incluso llegando a crear la
suya propia (Manacoa Films). Este hecho le llevó a estrenar
muchos de sus títulos bajo pseudónimos, "por recomendación de
las productoras, para no saturar el mercado cinematográfico",
según explica él. En realidad la razón fundamental del uso de
pseudónimos era la búsqueda de una mejor venta de la película,
con nombres que sonaran bien en el mercado internacional y que
sonaran novedosos. Así, firmó algunos de sus trabajos como David
Khunne, John O'Hara, Clifford Brown o Pablo Villa, entre otros
nombres.